lunes, 25 de junio de 2007

Declaración de principios.

Quiero comenzar este blog con una cita que encontré en un libro, creo que resume muy bien lo que es, para mí, hacer teatro, tanto de títeres, como de actores.
"Hoy, tal vez por la milésima vez en mi vida, he mirado jugar a los niños. El primer placer que saca el niño del ejercicio de la inteligencia está lejos de ser el juicio o la memoria.
No, es la ideografía.
Ponen una tabla en el suelo, y esa tabla se vuelve un barco, convienen que es un barco; agregan una más pequeña, que se vuelve una planchada o un puente.
Luego, enténdiendose entre muchos, una línea irregular y fortuita de sombra y de luz se vuelve la costa, y maniobrando, de acuerdo con esos símbolos, se embarcan, desembarcan, salen a alta mar sin que una persona no iniciada pueda saber de qué se trata y que ahí está un barco, aquí el puente, que se izó el puente... y todas las complicaciones (y son considerables) en las que se van internando.
Pero el símbolo está ahí, evidentemente para quienes lo han aceptado, y que sea el símbolo y no la cosa en sí, es lo que encanta.
Su manejabilidad los seduce, pues las cosas reales son mucho más embarazosas. El caso presente es bien demostrativo. Estos niños jugaban sobre la cubierta de un barco, que no les hubiera sido fácil mover." Henri Michaux. "Un Barbaro en Asia". ¿No es el teatro un juego lleno de símbolos?

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