martes, 9 de octubre de 2007

comentarios sobre el bunraku 2

Siguiendo con el mismo cuadernillo de "El Público" ("Japón de la tradición y a la modernidad") me gustaría colocar este comentario, en principio porque creo (no soy un especialista) que refleja muy bien una parte de la temática del teatro japonés tradicional (, Kabuki y Bunraku) y en segundo lugar porque es admirable como Jan Kott habla de la expresividad de los bunraku (aplicable, desde mi punto de vista, a algunos espectáculos de marionetas y de títeres):

  • "En los dramas históricos japoneses, el precio de la lealtad feudal es el más cruel de todos. Es la cabeza de un hijo... Han traído el cesto con la cabeza decapitada. Dentro de un momento, la cabeza será levantada en alto para que los perseguidores puedan ver con sus propios ojos que el hijo del enemigo ha sido realmente decapitado. Dos madres están paradas cerca del cesto, todavía cerrado. Saben que el hijo de una de ellas ha sido asesinado. El samurai Kumagai perdonó la vida al descendiente del Emperador, y cuando se le pidió que mostrara su cabeza, tuvo que sacrificar a su propio hijo. La madre cuyo hijo ha salvado la vida debe ocultar su alegría; la madre que está viendo la cabeza decapitada de su hijo debe ocultar su sufrimiento. Los perseguidores observan atentamente las caras de las dos madres... Esta es la clásica escena del reconocimiento en el teatro japonés. Pero en el Bunraku está interpretada por marionetas. ¿Qué pueden hacer los muñecos? Dos madres, con un inmenso gesto, simultáneo levantan sus manos ocultas en las largas, y amplias mangas del kimono y muerden los dobladillos. En este gesto se oculta la desesperación. El momento de llorar llegará más tarde. En otra escena del reconocimiento, un samurai que sacrificó a su propio hijo, enjuga lentamente con una toalla la cabeza sangrante. Pasado un momento, mirará la cabeza decapitada y tirará la toalla. En estos dos gestos de la marioneta hay, primero ternura y desesperación, y después, brutalidad; es una forma de ocultar tanto la ternura como la desesperación. Lo mejor de las marionetas es su silencio. El ejercicio s difícil para un actor es permanecer parado y en silencio en el escenario. Las marionetas, cuando las dejan los manipuladores, se quedan congeladas en una inmovilidad absoluta. No son nada sino silencio, nada sino sufrimiento"
Bonito párrafo el final, creo que refleja muy bien lo que puede llegar a transmitir una marioneta.